El Gimnasio

14 07 2006

Era un lunes y estaba yo tan trankilo viendo la tele cuando me entro un poco de sueño y me eche en la cama, en ese momento escuche algo en la tele que me intereso, cual fue mi sorpresa que al levantar la vista solo veia grasa, no contento con ello la noticia seguia interesandome, intente levantarme sin exito. Este es el momento en el que me doy cuenta de que tengo que apuntarme a un gimnasio. Casualmente al otro dia mi amigo del alma me comenta me he apuntado aun gimnasio te vienes y dije eso de pozi .Yo no sé si ustedes conocerán algún gimnasio cerca de su casa, pero les daré una pista: son esos lugares en los que el tipo de personajes que más abundan son “los tochos”, esos hombres que parece que lleven aguantando la respiración dos días y que no pueden entrar de frente por la puerta por una sencilla razón, porque no caben; así que entran de “lao” .La verdad es que si yo fuera atracador creo que el último sitio que atracaría sería un gimnasio, porque estos tíos deben soltar unas hostias como panes. Aunque también hay otro personaje que me fascina: el “escuchimizado”. Porque claro, tu lo ves y piensas: este se apunto la semana pasada seguro. Y luego cuando hablas con el te dice “Pues yo vengo aquí desde hace 2 años y me va muy bien”. Joder macho pues te tienes que haber pasado los 2 años metido en la sauna, porque sino…
Pues eso, llego allí y con ayuda de un amigo me apunto. El gimnasio es uno de los sitios en los que más fácil es reconocer a un pringao, porque mientras que todos van con su camiseta de tirantes, sus guantes para las pesas y sus pantalones ajustados, yo intento convencer al monitor de que lo mío es el ciclismo, me saca de la bicicleta y me da una lista con todos los ejercicios que tengo que hacer durante 4 semanas, y que aparatos puedo usar y cuales no… ¿Cuantas veces les han dicho que no hagan algo y ha bastado con que se lo digan para que lo hagan? Voy a hacer un inciso para aclararlo; una vez entré en un cuarto de baño de un bar bastante cutre, y en la pared me encontré un cartel que decía: “no mear en las papeleras”. (…pensativo…) No se me había ocurrido nunca hasta entonces… (…) Si, lo reconozco, me mee en aquella papelera, ¡pero es que me lo pusieron a huevo!
Otra cosa que tiene los gimnasios son las posturitas, es decir te hacen ponerte en pompa en dos de cada tres ejercicio y el otro restante espatarrao y claro en cuanto se va el tio que lleva el gimnasio tu pasa de sus indicaciones vuelves a meter el culo en su sitio e intentas terminar cuanto antes con aquel sufrimiento, ademas siempre en un gimnasio hay alguien a tu lado que te mira por encima del hombro, que tu pones cinco kilos , yo pongo 20 y voi sobrao..
Bueno, después de toda esta explicación me imagino que sabrán lo mismo o menos que al principio sobre el gimnasio. Así que háganme caso, si quieren saber algo más sobre este sitio, apúntense a uno.Felices agujetas.

by bati.


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